jueves, diciembre 24, 2015

Carta abierta a los directivos de los bancos españoles

Queridos directivos de los bancos españoles.

Antes de nada, como lo cortés no quita lo valiente, deseo felicitarles esta Navidad, así como un feliz año nuevo lleno de éxitos y de salud.

Deseo sincerarme e indicarles que soy cliente de un banco holandés de color naranja que les está comiendo la tostada en el mercado bancario español. Anteriormente trabajaba con Openbank, del grupo Santander, hasta que decidieron que su oficina 24h situada en esa cosa llamada Internet era muy fea y la cambiaron por otra algo más estética pero mucho menos versátil o utilizable.

En los últimos meses he venido escuchando que van a poner comisiones para la retirada de fondos desde la red de cajeros, para así penalizar a otras entidades, especialmente aquellas que no disponen de una red de oficinas extensa. Con esto lo que consiguen, además de incomodar a los bancos "de Internet", es molestar especialmente a sus clientes.

Ustedes ganaban dinero de mi banco cuando yo retiraba fondos empleando su extensa red de cajeros. Quizá consideraban que ese dinero no era suficiente para mantener los cajeros automáticos, por lo que ahora pretenden ganar más.

Pues bien. Conmigo no cuenten: no pienso retirar dinero de ninguna de sus sucursales. Habrán conseguido molestar a mi banco, pero es a mi a quien están molestando más. Así que el (poco) dinero que ganaban anteriormente lo han dejado de ganar: no voy a desgastar sus cajeros.

Y que sepan se han labrado para mi una reputación de bancos peseteros en los que procuraré, en el futuro, no depositar mis fondos. Soy de la opinión que una empresa debe competir. Si hay otro banco que está consiguiendo quitarles clientes, deberán mirar por qué e intentar imitarles o mejorarles, en lugar de ponerles palos en las ruedas.

Sí, sí, ustedes tienen una extensísima red de oficinas en la que invierten mucho y que deben rentabilizar. Pero es que no deseo ni necesito una extensa red de oficinas. Los bancos con los que he operado en los últimos 18 años me han demostrado que no es necesaria. Es más: la experiencia que he vivido cuando he necesitado ir a otro banco para realizar alguna gestión (por motivos familiares, empresariales o comunitarios) no ha resultado para nada gratificante: he tenido que ausentarme de mi trabajo, esperar colas, etc.

Tampoco necesito su asesoría para decidir qué hago con mi dinero (si tuviera dinero para invertir...) Tengo experiencias familiares que han demostrado que su asesoría es siempre interesada hacia la empresa que les paga (lógicamente, por otra parte).

Me basta con una buena red de cajeros, que podrían poner en común entre todos ustedes y así dividir los gastos derivados de su instalación y mantenimiento, sin importar el banco al que pertenece la tarjeta. Todos saldrían ganando. Incluidos los clientes. Y a la larga, también sus accionistas.

Reciban un cordial saludo.
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